Petra, la capital de los nabateos

En pleno desierto jordano y a 80 kilómetros del Mar Muerto, se halla la ciudad de Petra, la que fuera capital del reino árabe de Nabatea en tiempos helenísticos y romanos. Fue excavada en la piedra y por la gran cantidad de restos religiosos que se hallaron en ella los investigadores llegaron a pensar que se trataba de un santuario. Las fuentes arqueológicas han demostrado que fue un centro político y económico de enorme vitalidad.

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La “casa del Tesoro”

Los nabateos, una tribu árabe nómada, se instalaron en esta zona sobre el siglo IV a.C. Dos siglos después habían construido la ciudad y establecido el reino nabateo. La principal actividad de sus habitantes era el comercio, por lo cual Petra se convertiría con el tiempo en una de las ciudades caravaneras más importantes de la Antigüedad.

Escultura nabatea

Escultura nabatea

La expansión territorial de los nabateos les llevó incluso a tomar la ciudad de Damasco, en el siglo I a.C. La expansión terminó ahí, pues los romanos con Pompeyo al mando, intervinieron en la zona creando la provincia de Siria y aunque los nabateos conservaron su independencia, se convirtieron en clientes de Roma. Poco después, en el año 106 d.C. el emperador romano Trajano incorporó el reino nabateo definitivamente al imperio, al quedar comprendido este en la nueva provincia romana denominada Arabia Petraea. Por aquel entonces la ciudad contaba ya con treinta mil habitantes.

En el 330 d.C. Petra y la provincia quedaron integradas en el Imperio Bizantino. En el 363 un terremoto destruyó la mitad de la ciudad. En el 551 un nuevo terremoto la arrasó casi por completo. Petra no conseguiría recuperarse tras este nuevo seísmo. Hacía tiempo que había dejado de ser un enclave de interés, pues las rutas comerciales habían sido desviadas hacía muchos años.

Esta peculiar y asombrosa ciudad se enclava en el llamado Valle de Moisés o Wadi Musa, lugar en el cual según la tradición israelita, Moisés hizo manar agua de la roca con el golpe de su bastón. Su particular belleza se debe tanto a su singularidad geográfica como al variado colorido de sus rocas.

Hasta nueve tonalidades distintas se pueden apreciar en alguna de las rocas de la ciudad de Petra

Hasta nueve tonalidades distintas se pueden apreciar en alguna de las rocas de la ciudad de Petra

En el arte de este pueblo se aprecian préstamos de otras culturas como las columnas, capiteles corintios y frisos tomados del arte clásico.

Un explorador de origen suizo, Johann Ludwig Burckhardt descubrió la ciudad en 1812. Las excavaciones se iniciaron a principios del siglo XX y hoy en día todavía no han finalizado, solo fueron interrumpidas durante el transcurso de las dos guerras mundiales. En 1985 la ciudad pasó a formar parte del Patrimonio mundial de la Unesco. Hoy en día se estima que todavía queda por excavar el 80% de la ciudad.

Templo de Ed Deir

Templo de Ed Deir

Foto de David Herberg

Foto de David Herberg

Anfiteatro de Petra

El anfiteatro de Petra podía albergar hasta 3.000 espectadores. Los romanos ampliarían esta capacidad hasta los 7.000.

La llamada "tumba del soldado romano"

La llamada “tumba del soldado romano”

Fuentes:Historia Universal. De Súmer a las civilizaciones preincaicas.Ed.Rueda.2005
Petra de los nabateos. Descubrimiento, imagen histórica y aspectos religiosos de un reino árabe. Carmen Blánquez Pérez

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