Otro texto sumerio

Volvemos a Súmer, Mesopotamia, en plena Antigüedad.

Hoy traemos un nuevo texto que forma parte de los primeros testimonios de la historia escrita. La escritura se inventó en Sumer y los primeros escritos se realizaban sobre arcilla fresca efectuando pequeñas muescas las cuales correspondían al alfabeto sumerio.

Representación de la impresión sobre tablilla de arcilla blanda.

Representación de la impresión sobre tablilla de arcilla blanda.

Comprobaremos que el ser humano no ha cambiado demasiado a lo largo de los milenios. Prueba de ello es el pasaje que transcribimos acerca de la discusión que mantienen un padre y su hijo por ser el joven poco menos que un holgazán.

El texto está inscrito en 37 tablillas de arcilla y se remonta a 3.700 años atrás, aunque es posible que la redacción original sea anterior en varios siglos. En él se recoge esta conversación que al principio se caracteriza por ser un diálogo distendido, en el que el padre, escriba de profesión, explica al hijo por enésima vez las normas básicas de comportamiento. Incluso hace repetir al muchacho sus palabras para asegurarse de que le está prestando atención.

El prisma de Weld escrito en cuneiforme por el escriba Nur-Ninsubur sobre el 2170 a. C. Muestra la lista completa de los reyes de Sumer

El prisma de Weld escrito en cuneiforme por el escriba Nur-Ninsubur sobre el 2170 a. C. Muestra la lista completa de los reyes de Sumer

Reproducimos aquí solamente fragmentos de la parte final, cuando la conversación se convierte en un monólogo del escriba que insta a su hijo a ir a la escuela, que en este caso debe de tratarse de algún tipo de centro de estudios superiores, y dejar de perder el tiempo cuando vuelve a casa vagando por las calles.

“Sé hombre, caramba. No pierdas el tiempo en la plaza ni vagabundees por las avenidas. Cuando vayas por la calle no mires a tu alrededor. Sé sumiso y da muestras a tu vigilante de que le temes. Si le demuestras miedo, estará contento de ti… ¿crees que llegarás al éxito, tú que vagas por las plazas? Piensa en las generaciones de antaño, frecuenta la escuela y sacarás un gran provecho… Malvado que tengo bajo mi vigilancia; no sería hombre si no vigilase a mi propio hijo; he interrogado a mis parientes y amigos, he comparado a sus hombres, pero no he hallado a ninguno que sea como tú.
Lo que voy a decirte tansforma al loco en sabio, paraliza la serpiente a modo de hechizo y te evitará que des fe a las palabras falsas. Puesto que mi corazón se colmó de cansancio de ti, yo me aparté de ti y no di oídos a tus temores y tus quejas… A causa de tus protestas, sí, a causa de tus protestas, monté en cólera contra ti…

Como tú no quieres poner a prueba tus cualidades de hombre, mi corazón ha sido transportado como por un viento furioso. Tus quejas me han dejado acabado; tú me has conducido al umbral de la muerte. En la vida te he ordenado que llevaras cañas al juncal. En toda tu vida has tocado siquiera las brazadas de juncos que los adolescentes y los niños transportan. Jamás te he dicho. “sigue mis caravanas”. Nunca te he mandado a trabajar, a arar mi campo. Nunca te he mandado a cavar mi campo. Nunca te he mandado a trabajar como peón. Jamás te he dicho: “ve a trabajar para mantenerme”. Otros muchachos como tú mantienen a sus padres con su trabajo. Si tú hablases con ellos y les hicieses caso, les imitarías… No obstante tú solo eres un hombre cuando haces tus maldades, pero, comparado con ellos, no tienes nada de hombre…. Malvado contra quien estoy encolerizado

Figura en alabastro que representa al intendente Ebih-il. Museo de Louvre.

Figura en alabastro que representa al intendente Ebih-il. Museo de Louvre.

Finaliza el padre comentando las dificultades de su profesión y exhortando al hijo para que se dedique a la misma actividad: De todos los oficios humanos que existen en la tierra y cuyos nombres Enki (dios de las arte y de los oficios) ha dispuesto, no dispuso nombre de profesión más difícil que el arte del escriba. Ya que si no existiese la canción (la poesía) como la orilla del mar, la orilla de los lejanos canales, es el corazón de la canción lejana tú no prestarías oídos a mis consejos y yo no te repetiría la sabiduría de mi padre. Conforme a las prescripciones que Enlil (el dios del cielo, del viento y de las tempestades) decretó para el hombre, el hijo debe seguir al padre en su oficio. Y yo, noche y día, estoy atormentado por tu causa. Noche y día tú derrochas el tiempo en placeres. Has amontonado grandes riquezas, has llegado aquí y allá, te has vuelto gordo, grande, ancho, poderoso y orgulloso. Pero los tuyos esperan a que la adversidad te coja por su cuenta, y entonces se alegrarán porque tú te olvidas de cultivar las cualidades humanas.”

Sin ningún género de dudas estamos ante lo que podemos denominar un rapapolvo histórico.

Bibliografía: Samuel Noah Kramer, La historia empieza en Sumer.

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